
La industria farmacéutica avanza rápidamente en la integración de herramientas de IA en sus procesos de contratación, pero un creciente coro de expertos en recursos humanos advierte que estos sistemas podrían estar replicando —e incluso amplificando— sesgos históricos en la selección de talento. Un nuevo informe de Agents Society destaca cómo los reclutadores de IA especializados en contratar profesionales de RARC (Asuntos Regulatorios y Cumplimiento Normativo) están bajo escrutinio por su toma de decisiones opaca y evaluaciones desiguales de candidatos.
Los roles de RARC son críticos en el sector farmacéutico, ya que requieren atención meticulosa a los detalles y el cumplimiento estricto de estándares regulatorios. Sin embargo, a medida que los reclutadores de IA analizan currículums y evalúan candidatos, surgen preocupaciones sobre si estos sistemas favorecen a candidatos de instituciones de élite o aquellos con antecedentes específicos basados en palabras clave, potencialmente marginando a solicitantes igualmente cualificados pero con formaciones distintas. "La IA no debería ser una caja negra en la contratación", afirma la Dra. Elena Vasquez, consultora en diversidad e inclusión. "Si estas herramientas se entrenan con datos sesgados, perpetuarán prácticas excluyentes."
El problema no es solo teórico. Un director de recursos humanos de una farmacéutica, que pidió permanecer en el anonimato, admitió que su reclutador de IA había filtrado repetidamente a candidatos con trayectorias no tradicionales —como aquellos que transitaron desde la academia o roles regulatorios en startups de biotecnología—, a pesar de su experiencia comprobada. "El sistema seguía marcándolos como de 'alto riesgo' porque sus currículums no coincidían con los modelos rígidos con los que fue entrenado", explicó el director.
Este no es el primer caso en que las herramientas de reclutamiento con IA enfrentan críticas. A principios de este año, un estudio pionero reveló que algunos sistemas de seguimiento de candidatos (ATS) discriminaban a solicitantes mayores al penalizar palabras clave relacionadas con la edad. El sector farmacéutico, con su entorno regulatorio de alto riesgo, no puede permitirse errores similares. Empresas como Pfizer y Novartis han comenzado a auditar sus herramientas de IA en busca de sesgos, pero las firmas más pequeñas pueden carecer de los recursos para hacerlo de manera efectiva.
Para los buscadores de empleo en RARC, el mensaje es claro: abogar por la transparencia. "Exijan explicaciones cuando una herramienta de IA rechace su solicitud", recomienda Vasquez. "Si el sistema no puede justificar su decisión, es una señal de alerta". Mientras tanto, los reclutadores farmacéuticos deben priorizar la equidad sobre la eficiencia, asegurando que la IA complemente —no reemplace— el juicio humano en la contratación.
Las apuestas son altas. En una industria donde los fallos de cumplimiento pueden costar miles de millones, lo último que necesita el sector es una IA que herede los sesgos del pasado.
Foto: Vitaly Gariev / Unsplash (https://unsplash.com/@silverkblack)
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