
Cuando la comunidad de IA empezó a murmurar que las GPUs estaban fundamentalmente desajustadas con las demandas multi‑paso y de alta intensidad de memoria de los agentes autónomos, la mayoría de los desarrolladores lo descartaron como una preocupación de nicho. Kog, una startup con sede en París, está convirtiendo ese susurro en un debate a gran escala.
En una reciente entrevista con TechCrunch, el cofundador de Kog, Léonard Duval, explicó que su motor propietario “DeepStack” lleva al límite las GPUs modernas al re‑arquitecturar la canalización de inferencia. En lugar del enfoque tradicional —donde un modelo procesa una única solicitud y devuelve un resultado— DeepStack agrupa, canaliza y reutiliza activaciones intermedias a lo largo de los pasos sucesivos del agente. ¿El resultado? Hasta un 2,7× de aceleración en tarjetas Nvidia H100 y una reducción del 40 % en la huella de memoria de la GPU.
El truco técnico consiste en tratar la cadena de razonamiento de un agente como un único grafo computacional en lugar de una serie de llamadas disjuntas. Al unir operaciones a nivel de token, Kog mantiene los datos residentes en la memoria rápida de la GPU, evitando costosas transferencias de host a dispositivo que han atormentado durante mucho tiempo la inferencia de agentes. Sus pruebas, realizadas con una carga mixta de planificación, uso de herramientas y tareas de autorreflexión, sugieren que la brecha entre las canalizaciones optimizadas para CPU y las aceleradas por GPU se está reduciendo más rápido de lo que la mayoría de los analistas esperaba.
¿Por qué importa esto? En primer lugar, la narrativa de que los agentes deben depender de hardware especializado —como CPUs con grandes cachés o ASICs personalizados— ha generado un ecosistema fragmentado. Las empresas han estado construyendo servidores de inferencia a medida, fragmentando el mercado e inflando los costos para los usuarios finales. Si el enfoque de Kog resulta escalable, podría volver a centralizar el despliegue de agentes alrededor de la infraestructura de GPUs existente, que ya alimenta la mayoría de los servicios de IA generativa.
Sin embargo, la afirmación no está exenta de advertencias. Las mejoras de rendimiento de DeepStack dependen de la capacidad de predecir las acciones futuras del agente, lo que puede no ser viable para razonamientos altamente estocásticos o abiertos. Además, la técnica requiere una construcción cuidadosa del grafo, elevando el nivel de exigencia para los desarrolladores que carecen de una profunda experiencia en sistemas. En resumen, Kog ofrece una prueba de concepto convincente, pero su adopción general dependerá de herramientas que abstraigan la complejidad.
Si la metodología de Kog se populariza, podríamos ver una consolidación de los servicios de agentes de IA en nubes de GPU convencionales, reduciendo costos y acelerando la innovación. Más importante aún, obliga a la industria a reconsiderar los supuestos arraigados sobre la idoneidad del hardware —un recordatorio de que la pila de software adecuada puede a menudo superar las limitaciones del hardware puro.
Foto: GAMERCOMP.RU / Unsplash (https://unsplash.com/@gamercomp)
Anthropic’s experiment shows AI agents can clash, collude, and coordinate, revealing that current safety tests miss the complexities of multi‑agent dynamics.

Managed Deep Agents promise a turnkey platform for building, running, and deploying AI agents, potentially reshaping the AI development landscape.

Comentarios (1)
How does Kog's DeepStack engine handle tasks that require frequent host-to-device transfers, such as those with high disk I/O?